Título original: Fifty Shades of Grey | Autora: E.L. James | Año de publicación: 2011 | Versión digital (Kindle) | 530 páginas.

Luego de resistirme, he caído en la tentación de leer este libro, más por la curiosidad que me suscitó la película (sí, la vi antes que leer el libro) que por la atracción que sentía hacia su historia. Quería comprender las razones por las cuales se había vuelto un best seller no sólo entre los lectores de géneros románticos y eróticos, sino también en aquellos que preferían otro tipo de historias, como yo. Aquí comienza mi reseña.


Cincuenta Sombras de Grey es un libro es narrado desde la perspectiva de Anastasia Steele. Ella es una joven estudiante de literatura que, por obra del destino o por esas casualidades misteriosas de la vida, conoce al enigmático Christian Grey cuando le entrevista para el periódico universitario donde trabaja su compañera de piso y amiga, Kate. El Sr. Grey es un joven empresario, multimillonario, quien además posee la belleza de un dios griego. Él lo tiene todo: dinero, poder, fama, belleza, inteligencia, talento y parece capaz de controlar absolutamente todo a su alrededor. Nuestra protagonista, por el contrario, es una chica sencilla que prefiere pasar desapercibida, y disfruta más en la tranquilidad de sus libros que en las noches de fiesta y ligues. Desde el primer encuentro – la entrevista que ella hace a Christian para ayudar a Kate, quien se encontraba enferma ese día y no pudo asistir – se genera entre ellos una complicidad curiosa. Al terminar la conversación y despedirse, cada uno queda atraído por el otro. Por supuesto, comienzan a suceder una serie de encuentros “casuales” entre Anastasia y Christian que los lleva a acercarse cada vez más hasta que, como era de esperarse, terminan intimando.

Lo curioso es que podría ser otra historia de amor desenfrenado más, pero no. La escritora ha optado por crear a Christian como un personaje perturbador, con un lado oscuro y misterioso que le hace volátil de carácter. Es controlador, manipulador, obsesivo, intimidante y frío…cuando quiere. Además, es una persona cerrada que no le gusta compartir su espacio personal ni su historia. Para Anastasia, una chica virginal y que no ha tenido parejas, resulta todo un reto. Con Christian aprende innumerables cosas, no sólo en el ámbito sexual (que sí, todos estamos claros que es una historia erótica cargada de contenido sexual fuerte y poco convencional). Vive con él la montaña rusa de sentimientos que a todos nos atrapa cuando nos enamoramos a la vez que vamos creciendo y la vida se hace más seria y complicada.

Es importante aclarar una cosa: Anastasia no es una sumisa. Muchas veces escuché que describían al personaje como una chica tonta que se dejaba ilusionar con el (excesivo) dinero de Christian, sus propiedades, lujos y estilo de vida. Básicamente que las perversiones y juegos sexuales se compensaban con viajes y objetos caros. En realidad, considero que fue todo lo contrario. Leer la historia a través de los ojos de Anastasia permite conocer los conflictos que ella enfrenta ante las cosas materiales que él le regala, el desdén con el cual trata el dinero, y cómo la relación dinero – sexo la hace sentir incómoda. Incluso, hay momentos en los que percibes la confusión que le genera la violencia con la cual intiman y cómo eso le afecta. Yo creo que la matriz de opinión ha sido injusta con este personaje, y ha sido calificada de mala manera porque la gente olvida que alguna vez fue joven e inexperto. Si no la comprenden es porque lo juzgan desde la mirada adulta y “madura”.

BuenoBueno. De nuevo, hablaré de Anastasia porque fue mi mayor sorpresa. Pensé inicialmente que era sumisa por naturaleza y que sucumbiría a los encantos de Christian sin mucho protestar, que su poca autoestima jugaría en su contra y la haría deslumbrarse con alguien que la dominara. Sin embargo, he disfrutado el carácter que tiene para desafiarle y cuestionarse algunas cosas. Que ella se sintiera mal por los regalos costosos, incluso despreciándolos, que la forma de ver la vida y las relaciones de Christian entrara en conflicto con sus valores y principios demuestra que no es una muñeca, sino que tiene criterio. Se siente confundida y a lo largo de la historia lucha por comprender lo que sucede en su vida desde que Christian está en ella.

Por otro lado, la descripción de los cambios de humor de Christian, aunque desconcertantes y agotadores, hacen que uno comprenda la volatilidad de su carácter y sus batallas internas. Creo que su pasado (cuando pequeño) es el material que intriga y hace querer descubrir a ese personaje tan enigmático. La historia transcurre a buen ritmo, no tiene descripciones excesivas y la trama despierta la curiosidad, por lo que te mantiene pegado a las páginas.

No tan buenoNo tan bueno. Sin lugar a dudas, los clichés. Creo que aquí está la raíz de tantas críticas a esta novela. Voy a enumerarlos sin orden de importancia: (1) El Adonis – ese hombre perfecto físicamente, de atributos masculinos exagerados, que controla cada situación y sabe manejar a las mujeres casi a su antojo. Es seductor, de un físico impecable y hermoso hasta cuando despierta, y además su belleza hace que todas las mujeres lo deseen. (2) El excesivo dinero – resulta que Christian Grey es absurdamente multimillonario al punto que desprecia el dinero. Si bien es cierto que es adoptado, lo crió una familia adinerada, así que ha vivido cómodo durante la mayoría de sus años. Los regalos que hace a Anastasia son de superestrella: viajes en helicóptero, ropa, coches, tecnología. La hace sentir princesa bajo la excusa de satisfacer sus deseos…que terminan siendo también los de ella. (3) El semental – ¿hay que dar detalles? Christian sabe tocar a una mujer y despertar sus sentidos y sus instintos como pocos. Además, es insaciable y ha conseguido en la protagonista la chica perfecta para sus juegos sexuales. (4) La chica virginal – Anastasia es una chica inexperta, ingenua y soñadora que consigue al “hombre perfecto”, al príncipe azul que le ha robado el corazón. Esto hasta que descubre sus “sombras” y es entonces cuando utiliza el romanticismo que ha leído en libros para intentar cambiarle. (5) El poder del amor – “estaba perdido pero gracias a ti he cambiado”, eso es lo que Anastasia busca hacer en Christian y que termina consiguiéndolo. (6) El amor a primera vista – en su caso era relación de sumisión, aunque como lo describe la autora desde un inicio hace entender que era amor.

Ahora, aparte de los clichés, hay otros elementos que no favorecen a la historia, como la malcriadez de Anastasia y la necesidad de complicarse, o la poca información que tenemos sobre la vida de Christian en este primer libro. Además, la escritora se enfocó claramente en el sexo antes que en la historia de los personajes (que a mi parecer tenía potencial), lo que termina haciéndolo agotador y repetitivo.

Y por último, pero no menos importante, no me ha gustado la sensación de agobio y frustración que he sentido en la medida que leía la historia. No existe libertad para querer, para ser y sentir. Hay una sutil violencia contenida en el trato de Christian a Anastasia, expresada a través de su control obsesivo, de su posesividad y sus arrebatos. El problema es que ella, porque le quiere, termina aceptando estos malos tratos con la ingenua creencia de que podrá cambiarle, pues aceptar este comportamiento es el único camino hacia la redención de su amado. Por ende, la dinámica con la que funcionan está llena de contrastes que parecieran estar justificando, en cierta medida, los comportamientos nocivos y abusivos que podrían generarse dentro de una relación de pareja. No importa el sentimiento, una persona que ejerza cualquier tipo de control (especialmente psicológico) sobre la otra, que la atemorice, la coarse o la obligue a cambiar para que satisfaga sus gustos, está siendo maltratadora y eso no debe permitirse jamás, no importa las razones que la excusen. Nadie tiene derecho a hacerle daño a otro, y menos aún por estar librando sus batallas personales.

Creo que la mayor crítica que puedo hacerle a este libro es la forma en la que nos hace ver como mujeres. Y no me refiero a la protagonista, me refiero a las lectoras. Se convirtió en un best seller no sólo por los clichés románticos que usa, sino porque hizo a millones de mujeres suspirar y soñar con un hombre joven, guapísimo a la perfección, insaciable y además millonario que busca a su “Cenicienta”, esa que le sacará de su infierno y lo llevará a la luz. Una dosis de realidad: en la vida real esto no existe ni lo hará, todos somos Christian y Anastasia al mismo tiempo, y sólo saldremos de nuestras sombras por nosotros mismos. Si buscamos alivio en una relación de pareja lo podemos estropear todo. Y luego, ¿qué les queda a los hombres? ¿Aquellos del mundo real que tienen defectos y virtudes pero que pueden ser maravillosos? Se han alimentado expectativas irreales que pueden hacer fracasar muchas relaciones reales.

¿Lo recomendaría? Sólo a quienes les guste el género y las historias románticas con numerosos clichés.

Valoración

Tres estrellas

“La línea que separa el placer del dolor es muy fina, Anastasia. Son las dos caras de una misma moneda. La una no existe sin la otra”. E.L. James, Cincuenta Sombras de Grey.
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