Fotografía obtenida en Stock Snap.

Ya conocemos sobre el lector cero o lector beta y quizá te haya llamado la atención serlo. Pero, ¿conoces las cosas que puedes hacer para convertirte en uno realmente bueno? En esta publicación encontrarás la respuesta de acuerdo a mi experiencia.


En una publicación anterior a este blog les hablé sobre los distintos tipos de lectores que existen y que, en mi criterio, son interesantes y útiles. Hoy quiero destacar uno de ellos por su importancia para el mundo literario: el lector cero.

El lector cero o lector beta es aquel que lee la obra de un escritor antes de que ésta haya sido siquiera enviada a una editorial o lector profesional. Es decir, aquellas personas que leen el libro de un escritor de forma desinteresada (por el puro gusto a la lectura y un deseo intrínseco de ayudar a los demás) para contribuir con sus opiniones y críticas siempre constructivas a mejorar la obra. Tienen un papel de suma importancia como colaboradores, y por ende deben poseer ciertas características que los distingan del público objetivo al cual está dirigido el libro.

Si buscan en internet, encontrarán muchas publicaciones sobre qué es un lector cero, cuáles son los elementos mejor valorados y qué se espera de ellos, la mayoría desde el punto de vista del escritor. Y tiene sentido, pues son ellos quienes utilizarán la información del lector cero para mejorar su historia. Sin embargo, poco se escribe desde el punto de vista del mismo lector cero, y esta publicación pretender atender justo eso.

Mi experiencia como lector cero ha sido empírica. Comencé haciéndolo por mi amor a la lectura, sin tener claro qué era realmente lo que esperaban los escritores de mí. Me limitaba a hacerles una reseña sobre su obra y poco más. Sin embargo, con el paso del tiempo fui identificando otras cosas que podía ayudarles a mejorar su libro, y me atreví a comunicárselos aunque me arriesgara a ser tildada de entrometida.

Resultó que esos pequeños detalles eran justamente lo que ellos esperaban recibir, y así logré comprender qué distingue a un lector cero de uno tradicional: el valor que aporten sus comentarios a la obra. Por eso, en esta publicación comparto con ustedes algunas herramientas y características que debe utilizar todo aquel que desee ser un buen lector beta:

UNO. Apunta lo que sí y lo que no

Confiamos demasiado en nuestra memoria, pero en ocasiones puede jugarnos una mala pasada. Por eso, y porque luego de tanto leer podemos tener colmada nuestra habilidad para recordar con exactitud detalles importantes de un libro, siempre es bueno tomar nota de las cosas que nos llamen la atención a medida que leemos.

No se trata de hacer una evaluación o crítica anticipada del libro, sino por el contrario, que los apuntes sean una herramienta para que podamos recordar la trama, las características de los personajes, los eventos importantes y, como no, aquello con lo que no estamos de acuerdo. Yo suelo apuntar cuando hago una pausa en la lectura para asegurarme que la información está fresca en mi memoria y que puedo transcribirla con mayor precisión.

DOS. Aprende a escribir para mejorar la lectura

Todos somos capaces de juntar palabras y sacar de ellas una frase, párrafo, escrito o ensayo que tenga sentido y transmita un mensaje. Pero la mayoría de las veces lo hacemos como un texto académico o laboral, enfatizando más el mensaje que la forma en la cual se transmite.

En ocasiones, cuando nos enfrentamos ante el reto de escribir “como en los libros”, de forma creativa, con ritmo y recursos literarios, respetando las normas ortográficas, gramaticales y de semántica, somos más conscientes del trabajo que ha supuesto para un escritor culminar su libro, y percibimos con mayor facilidad los detalles que se le han podido pasar por alto. Somos más críticos con la escritura porque sabemos cómo debe ser, y por ende también somos más exigentes con lo leemos.

Esta característica facilita el trabajo del lector cero porque le aporta más valor a sus impresiones y es algo que los escritores agradecen. Confieso que, en mi caso, enfrentarme al reto de escribir para un público desconocido en la web me ha permitido mejorar mis comentarios como lectora cero. Por supuesto, no es imprescindible; siempre podemos ser un buen lector cero aunque sólo hayamos escrito los deberes del cole o el informe de ventas del trabajo.

TRES. Ofrece la reseña

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Fotografía por Allis Sinisalu | Stock Snap

Al final, todas las obras escritas querrán ver la luz, salir al perverso y poco amigable mercado y competir con los otros cientos de libros que se publican en el mundo por ser el mejor. Por eso el escritor se toma el tiempo de crear una obra que guste a su público y sale en busca de lectores cero.

Nuestro trabajo es bastante sencillo: recibimos un libro gratis, leemos una historia (con lo cual satisfacemos nuestra necesidad de leer) y escribimos nuestros comentarios sobre ella al escritor. Fin. Eso no suena complicado y cualquiera podría hacerlo, pero estamos intentando ser lectores cero ideales. Si ya tenemos muchas ideas apuntadas sobre el libro (¿recuerdan el punto UNO de esta publicación?), podemos ofrecerle una reseña al escritor. 

De esta manera, estamos sumando puntos a nuestra oferta, ayudamos a mejorar su obra y a generar mayor interés en los lectores potenciales. Además, tener muchas reseñas nos hace destacar sobre otros y podríamos incluso ser demandados como lectores cero. Es la técnica de ganar – ganar, y eso no suena tan mal, ¿cierto?

Si aun no ha publicado su libro, pídele al escritor que te notifique cuando lo haga para que subas tu reseña en cualquiera de las plataformas más populares de la red, como Amazon, Goodreads, e incluso tu propio blog literario, si lo tienes.

CUATRO. Haz un feedback personalizado y privado

Si alguna vez has solicitado un servicio, te habrás percatado que intentan hacerlo de la manera más personalizada posible. Con seguridad, recordarás con mayor afecto aquellas personas que no sólo se limitaron a llamarte por tu nombre de pila, sino que además mostraron un interés real por tu situación e intentaron ayudarte casi como si se tratara de un amigo.

Eso mismo podemos brindarle a los escritores que han depositado su confianza en nosotros. Quizá no conocemos la cantidad de horas, esfuerzo y disciplina que hay detrás de su libro, pero entendemos que una historia bien hecha no se construye de la noche a la mañana. Por ende, les debemos un mínimo de respeto y consideración. A la hora de comunicarles nuestras impresiones sobre su obra, es importante crear un vínculo que denote la importancia que ha supuesto para nosotros leer su libro. Que no ha sido “otro libro más” para añadir a la lista de lectura anual que nos propusimos, sino que lo hemos leído con el compromiso que requiere.

Además, es recomendable comunicar nuestros comentarios sobre el libro de forma privada (correo electrónico o mensaje directo en alguna plataforma) al escritor y no a través de la reseña pública. Así, el autor podrá conocer tus impresiones sin sentirse expuesto y tendrá la oportunidad de elegir qué cosas incluir y cuáles no. Al final, tu eres un apoyo pero él tiene la última palabra.

CINCO. Usa una estructura flexible

A la hora de escribir los comentarios sobre la obra, debemos tener previstos algunos elementos interesantes de destacar. En mi caso, me gusta comentar de forma general sobre los personajes, la trama y los conflictos, con la intención de transmitirle al escritor mi percepción global de su historia. Además, incluyo los posibles errores gramaticales y ortográficos que haya detectado durante la lectura (porque sé que cuando estás metido de lleno en la escritura algunos detalles pueden escaparse). Así mismo, destaco lo que más me ha gustado y lo que menos, y si han leído alguna de mis reseñas, tendrán una idea de cómo lo hago.

Sin embargo, no me limito a una estructura rígida; por el contrario, dependiendo de la obra podré hablar sobre unos u otros elementos, e incluso agregar cosas como la ambientación en determinada escena o en todo el libro. Si el escritor te ofrece una lista de cosas que le gustaría que le dieses tu opinión, considéralas en tus comentarios. De esta manera, tu trabajo como lector cero estará más orientado hacia las expectativas del escritor.

SEIS. Recuerda que eres lector, no editor

Este punto lo rescato del post de Ana Katzen que pueden leer aquí porque me parece importantísimo. Nuestro trabajo como lector cero es opinar, siempre desde el respeto, sobre el libro, contar nuestra experiencia y brindarle un feedback al escritor que ayude a mejorar su obra. No se trata de editar el libro. Eso es trabajo de las editoriales y los lectores profesionales, y con mucha seguridad el escritor no espera eso de ti. No debemos invertir tiempo en proponerle cambios significativos a su obra, porque formamos parte de un grupo focal del cual el autor extraerá información cualitativa importante, pero no somos profesionales de las letras con experiencia para editar propiamente un libro. Lo máximo que podríamos lograr con ello es que el escritor no vuelva a contactarnos por considerar nuestras opiniones fuera de contexto o poco útiles a tu propósito.

SIETE. Sé empático siempre

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Sé amable. Fotografía por Reneebigelow | Pixabay

Como en cualquier trabajo, los valores son sumamente importantes. Para los lectores cero, la comunicación efectiva escrita es vital, así como el respeto y la confianza. Todos sabemos lo fácil que puede ser malinterpretar un texto, porque no conocemos el tono y la intención detrás de las palabras. Por eso, debemos ser capaces de empatizar con el escritor, comprender qué espera de nosotros y ponernos en sus zapatos a la hora de recibir el feedback, que recordemos llevará tanto cosas buenas como malas.

Debemos utilizar nuestras palabras de la mejor manera para destacar lo positivo y mencionar aquello que nos ha parecido cuando menos mejorable. Imagina que pasas años trabajando en un proyecto (un libro, una escultura, un disco musical, la reconstrucción de tu casa), y que una vez finalizado te atreves a pedir la opinión de desconocidos para hacerte una idea de lo que podría pensar tu público, recibiendo comentarios tan directos que resultan hirientes, ¿cómo nos haría sentir? Pues eso mismo le sucede al escritor, así que recuerda: comunicación escrita efectiva y empática, siempre.

Estos son los principales elementos que empleo cuando funjo como lector cero para algunos escritores. Este tipo de libros los consigo a través de los grupos de Goodreads, donde me pongo en contacto con escritores que necesitan lectores cero. También muchos de ellos tienen blogs donde, una vez finalizada su obra, solicitan lectores cero y puedes ofrecerte para ello (importante: si tienen mucha oferta, serán ellos quienes elijan a aquellos lectores beta que más se ajusten a lo que esperan).

«Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mi me enorgullecen las que he leído». Jorge Luis Borges.

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