Título original: To Kill A Mockingbird | Autora: Harper Lee | Año de publicación: 2014 | Versión digital (Kindle) | 385 páginas.

En Alabama, Estados Unidos, una niña llama Jean Louise Finch se encarga de contarnos la historia de su pueblo, el distrito de Maycomb, en la medida que crece e intenta comprender las situaciones que allí ocurren. Una historia humana, cargada de valores y que ilustra el comportamiento social, la integridad de las personas en los momentos más oscuros o difíciles y el poder de los prejuicios, todo ello a través de la mirada y la lógica infantil. Una novela ganadora del Premio Pulitzer por Ficción en 1961 y catalogada como una obra maestra de la literatura norteamericana, Matar a un Ruiseñor nos enseña el valor del amor, de los principios y de la inocencia.


Matar a un Ruiseñor es una historia que se desarrolla alrededor del año 1935 en Alabama, Estados Unidos, en el distrito de Maycomb. Quien nos narra los eventos es una niña pequeña llamada Jean Louise Finch –apodada Scout– que vive con su hermano mayor Jeremy y su padre Atticus, abogado del distrito y viudo desde hace ya varios años, y quien va creciendo ante nuestros ojos al ritmo de lo que sucede en el pueblo. El mantenimiento de la casa y el cuidado de los pequeños durante el día está a cargo de Calpurnia, un personaje que se podría considerar la nana y la criada, pero que siempre fue considerada parte de la familia.

El libro es una constante narración de sucesos cotidianos, analizados a través de la lógica y la imaginación de los niños, pero que esconde realidades complejas: la diferenciación de los pobladores por su posición económica y del color de su piel, su comportamiento en función de la educación, el murmullo constante de los pueblos pequeños, las matrices de opinión infundadas, la importancia de los padres para los hijos, los valores y la empatía y, sobre todo, cómo el mundo de los adultos resulta la mayoría de las veces casi incomprensible para los niños.

La autora nos cuenta la historia en dos partes. La primera busca ilustrarnos la dinámica de Maycomb a través de sus personajes y sus ambientes. Podemos percibir los cambios, a veces drásticos y otras más sutiles, de las estaciones, el calor agobiante que parece acompañarles casi siempre, el funcionamiento de la escuela y cómo los niños, a pesar de ser muy pequeños, ya conocen, aceptan y respetan las formas de sus compañeros sin juzgarles (los adultos actúan diferente). Además, en esta primera parte nos topamos con un enigmático personaje llamado Arthur Radley, quien constituye un misterio tenebroso y muy divertido para los niños Finch y su compañero de aventuras veraniegas, Dill. Arthur Radley era un chico cuyos padres no lo dejaron salir de casa jamás por considerarlo enfermo, y que ha vivido su vida encerrado en esas paredes, saliendo apenas durante la noche y a escondidas de los ojos curiosos de sus vecinos. Ello motiva y encanta a los niños, quienes inventan numerosas de historias respecto a esa casa y sus habitantes, incluso apodando a Arthur como “Boo” Radley. Lo que ellos no saben es que él también se divierte con sus juegos, que les tiene afecto y que tendrá un papel decisivo en la vida de los pequeños.

La segunda parte de la historia nos narra un evento que conmocionó al pueblo entero: el juicio a Tom Robbinson, un hombre negro trabajador de los campos de algodón, por la presunta violación de una chica blanca llamada Mayella Ewell. Y sí, la evidente mención del tono de la piel ha sido adrede, porque éste resulta determinante en todo momento, desde que se supo lo sucedido, pasando por el juicio público (al que asistió todo el pueblo) y los testimonios, hasta el veredicto final y los eventos que le siguieron. La acusación hacia Tom dividió a los habitantes de Maycomb en dos bandos: los que le condenaban categóricamente –eso es lo que pasa cuando se les da confianza– y los que creían en su inocencia –es un hombre honrado, familiar y padre de dos hijos–. En el medio, Atticus, el abogado blanco de Tom, y sus hijos, criados bajo una mentalidad abierta y lo más libre de prejuicios posible.  La amenaza a la tranquilidad y la confianza en Maycomb, por tanto tiempo asegurada, despertó sentimientos oscuros en los pobladores del distrito, en parte producto del resentimiento y la ignorancia, que desembocaron en actos violentos y que acentuaron las diferencias entre blancos y negros.

El libro plantea situaciones reales conflictivas con las que podríamos relacionarnos fácilmente. Pone a prueba los valores, la integridad en momentos de tensión y el buen proceder frente a las expectativas o la presión social. Nos muestra la realidad a través de la inocencia de los niños y nos hace cuestionarnos la raíz de nuestros prejuicios. Incluso, a pesar de que la historia se desarrolla en 1935, puede llevarnos a la reflexión sobre nuestra actitud hoy en día frente a situaciones parecidas y la manera en la que tomamos, casi a la ligera, una postura sin siquiera indagar un poco sobre la verdad del hecho.

Ahora, profundizaré un poco sobre lo que más y lo que menos me ha gustado de este libro.

BuenoBueno. Desde el punto de vista de la trama, hay numerosos elementos que hacen de este libro una excelente obra literaria. La reflexión sobre los pueblos pequeños, su dinámica y cómo influye la manera de pensar colectiva en las decisiones individuales. El tratamiento a los prejuicios, que se instauran en la adultez y que tanto cuesta entender a los niños, quienes tienen una mente más sencilla y una lógica natural que desafía los preceptos impuestos por la sociedad y las creencias. La curiosidad innata de los pequeños que puede vencer incluso al status quo más rígido, como el caso de Boo Radley y su afán por conocerle. La valentía para mantener la integridad personal a pesar de las presiones sociales y las expectativas sobre qué hacer y cómo hacerlo. La crítica a una sociedad que claramente divide a sus habitantes en función de su nivel económico, su educación o su “estatus”, y donde, a pesar de saber convivir de manera armoniosa, los límites son los infranqueables y quien ose pasarlos sufrirá las consecuencias. El comportamiento infantil, vengativo y prácticamente primitivo de quienes tienen poca educación y que viven marginados por elección propia. La forma en la que educamos a los niños en función de lo que se espera de ellos (en la sociedad), cercenando su libertad de elección y truncando sus caminos, o al menos, torciéndolos hacia donde creemos que es lo correcto.

Por su parte, respecto a la narración en sí, lo que más he disfrutado es el verbo refinado y la estructuración de las oraciones mezclado con la forma coloquial de hablar de sus protagonistas. Por haberlo leído en su idioma original (inglés), descubrí una literatura distinta que enriqueció mi vocabulario y me obligó a leer con pausa para comprender la hilaridad de las ideas; toda una nueva experiencia de lectura. La descripción de los ambientes cuidando los detalles, las formas y la fluidez de las escenas facilita la construcción de Maycomb y sus pobladores en la imaginación. Los personajes está muy bien definidos, tiene voz y características tan propias que se pueden diferenciar con sencillez, y son verosímiles, por lo que es posible empatizar con ellos y sus conflictos.

No tan buenoNo tan bueno. Por tratarse de una historia llena de detalles y descripciones, se torna en ocasiones lenta y puede terminar siendo cansina para quienes buscan lecturas más dinámicas. Además, no es una historia cuyo motor es la resolución de un conflicto extendido a lo largo de la trama, con picos de adrenalina pero que te mantiene en tensión durante todas sus páginas, sino que en ella ocurren eventos puntuales resueltos en el corto plazo, por lo que la historia es más una narración de hechos que la solución a un problema. Personalmente, al finalizar el libro tuve la sensación de haber sido una oyente en la conversación de personas desconocidas, en donde te enteras de lo sucedido pero no tienes nada que aportar y por ende no te involucras del todo. No sentí la realización o la satisfacción de haber comprendido algo importante, de haber caminado con los personajes y haber sufrido sus desventuras, sino más bien ha sido como ver un documental, en el que la información se queda en tu mente mas no en tu corazón. De haber sido una conversación ajena, como mencioné antes, me habría parado e ido sin siquiera decir adiós.

Para quienes disfrutan de historias basadas en vivencias, con sus claros y oscuros y sus narradores espontáneos, que además te aportan pequeñas reflexiones (muy al estilo de unas memorias), este libro puede ser una excelente opción. Es una novela que enriquece culturalmente y que logra hacerte reflexionar, en especial después de que han pasado unos días luego de haberla terminado. Sin embargo, si eres más de libros dinámicos, acertijos o adicto a la adrenalina narrativa, este libro puede resultar pesado, incluso aburrido, y quizá te encuentres pasando sus páginas a la espera de encontrar el conflicto en el siguiente punto y aparte para terminar un poco decepcionado.

¿Lo recomendaría? Sólo a quienes disfrutan lecturas descriptivas ricas en vocabulario, que fluyen suavemente a través de los problemas y que esconden entre líneas reflexiones interesantes sobre la vida.

Valoración

Tres estrellas

«Llora por el infierno que los blancos le dan a la gente de color sin siquiera detenerse a pensar que ellos también son personas». Harper Lee, Matar a un Ruiseñor.
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