Título original: La Sombra del Viento | Autor: Carlos Ruiz Zafón | Año de publicación: 2002 | Versión digital (Kindle) | 569 páginas.

A los once años, Daniel despertó con la terrible convicción de que jamás podría volver a recordar el rostro de su madre. Ante tal angustia, su padre decidió llevarle a un lugar único y poco conocido: el Cementerio de los Libros Olvidados. Allí, Daniel se encontró caminando entre pasillos sinuosos cuyas paredes estaban repletas de libros rescatados del abandono y el desinterés del mundo, hasta que una obra captó su atención: La Sombra del Viento, por Julián Carax. Lo que él no sabía es que, a partir de ese momento, su vida nunca sería igual, que alguien más también esperaba, al acecho, por reencontrarse con el autor y su obra maldita.


Esta es la primera vez que leo una obra de Carlos Ruiz Zafón. Tenía muchas ganas de hacerlo y mis expectativas eran bastante altas, pues La Sombra del Viento tiene reseñas fantásticas en casi todas las plataformas que consulté, y los comentarios de conocidos sobre el libro eran, cuando menos, motivadores.

Todos tenían razón, es un libro maravilloso.

La historia comienza con Daniel, nuestro protagonista, cuando apenas es un niño de 10 años. Vive con su padre, dueño de una pequeña librería en Barcelona, y es huérfano de madre. Una noche cualquiera, Daniel despierta aterrado al darse cuenta que ha olvidado el rostro de su madre y que, quizá, nunca más lo vuelva a recordar. Su padre, intentando calmarle y distraerle de esa terrible certeza, decide llevarlo a un lugar secreto.

Así, al despuntar el alba comienzan a caminar hacia ese misterioso lugar, conocido por el padre de Daniel gracias a su abuelo. Se trata del Cementerio de los Libros Olvidados, una especie de biblioteca enorme y antigua que acoge a aquellos libros que han sido borrados de la memoria colectiva del mundo, que han dejado de ser queridos por los lectores y cuyo destino podía ser la basura o la eterna acumulación de polvo. En este particular lugar Daniel debía escuchar su corazón para encontrar el libro que finalmente adoptaría y cuidaría por el resto de su vida.

Y es entonces cuando Daniel descubre La Sombra del Viento y conoce a su autor: Julián Carax. Él no lo sabe, pero desde ese momento su vida jamás será la misma y su suerte ha cambiado.

Desde la primera página, Daniel queda maravillado por la trama del libro, y tal fue el impacto que comienza a averiguar sobre el autor de la obra esperando encontrar otros libros escritos por él que pudiera leer. Pero al sacar el libro de su escondite, Daniel ha puesto en marcha una historia de dolor, rencor y abandono que, por muchos años, había dormido en el anonimato y que ahora despertaba de su letargo, esperando la ocasión de cobrar su venganza.

En los primeros intentos por conocer a Julián Carax, Daniel recibe la visita de un hombre misterioso que dice estar muy interesado en La Sombra del Viento. Por una extraña razón, le inquietan su presencia y sus formas, y decide no vendérselo. El hombre le da tiempo para pensarlo y le promete volver, dejándole con la sensación de amenaza en el aire. Desde entonces Daniel nunca se sentiría completamente sólo, y siempre tendría la percepción de que alguien estaría tras sus pasos.

Julián Carax resulta ser el hilo conductor de la historia. En la medida que Daniel intenta recomponer los pedazos de su vida, que consigue a través de los testimonios de quienes le conocieron, también él va creciendo y cambiando. Comienza siendo un niño y pasarán 10 años hasta que, finalmente, pueda comprender en su totalidad cómo fue la vida de Julián, qué eventos le marcaron y le llevaron a su desenlace.

La historia, desarrollada en la Barcelona de 1945, está salpicada de elementos descriptivos que nos llevan casi de la mano en la construcción de las escenas, los ambientes y los personajes. Ruiz Zafón utiliza con delicadeza y ritmo los recursos literarios para lograr que el lector se mantenga constantemente atento a los detalles, a la vez que experimente casi en la piel lo mismo que sus personajes. Y es así como, con cada capítulo, vivimos la misma confusión, curiosidad y emociones adolescentes que nuestro protagonista, sufrimos con las maneras impositivas y restrictivas que tenían algunos agentes policiales con los ciudadanos de Barcelona, condenamos en silencio, como muchos en la historia, los prejuicios que quedaron arraigados luego de la guerra y, sobre todo, queremos entender quién era Julián Carax en realidad.

Queremos conocer al autor de La Sombra del Viento porque, desde el inicio, se pinta como un personaje enigmático, un escritor sin éxito que vivió de forma casi mísera y que, para algunos pocos, tenía un talento indescriptible. El vínculo que generaba con quienes conectaba a través de sus novelas era tan fuerte que desafiaba el tiempo. Todos quedaban con el regusto de querer más, ése que sólo aportan las buenas historias leídas, y buscaban otras de sus obras sin poder encontrarlas. Excepto Daniel. Él logró encontrar más que sus libros: destapó la dramática y compleja historia de la vida de Julián Carax, y pagó muy caro por ello.

La Sombra del Viento es una historia que te hace viajar en el tiempo, te hace caminar las calles de Barcelona –para muchos desconocidas– y disfrutar de sus encantos como si hubieses vivido allí alguna vez. El lector necesita estar atento a los detalles y, tal como en un rompecabezas, armar la historia con las piezas aisladas de la vida de Julián Carax mientras «huye» de quienes se han propuesto ocultarla o destruirla. Y, a la vez, sufrir porque el protagonista pone constantemente su vida en peligro sólo por descubrir la verdad. Este libro ofrece una lectura magnífica, llena de recursos literarios que te hacen comprender la riqueza del idioma y de la buena literatura y que te transmite un mensaje de la vida que es imposible de negar: no todas las historias de amor tienen un final feliz.

Ahora, como siempre, ahondaré en lo que me ha parecido bueno y no tan bueno de esta obra.

BuenoBueno. Ya lo he dicho antes, pero es lo que más he disfrutado al leer este libro: los recursos literarios y el ritmo de la narración son sencillamente extraordinarios, pues no sólo enriquecen la lectura sino que te hacen apreciar el valor del idioma y cómo ella nos puede transportar, con sutileza y casi de forma natural, a los lugares imaginarios que ha creado el autor para nosotros. Además, las numerosas descripciones están tan bien construidas que no recargan la obra y, en cambio, permiten dibujar con facilidad los escenarios, situaciones y personajes en la mente. Un reto que tiene La Sombra del Viento es que mezcla la linealidad con saltos hacia el pasado y el presente sin aviso; la historia de Daniel, desde que es un niño y encuentra el libro hasta el desenlace, es la línea del tiempo sobre la que nos desplazamos al leer. Sin embargo, cada nuevo descubrimiento de la vida de Julián Carax nos salta a un momento de su pasado al azar, ya sea cuando era niño, adolescente o en su vida en París. Este juego con el tiempo le aporta intriga y dinamismo a la historia.

Por otro lado, el trabajo del autor con los personajes es estupendo, están tan bien definidos que es imposible confundirlos, pues todos tienen sus características propias y su historia que los hacen únicos. El protagonista actúa conforme a su edad –comienza siendo niño y crece con el paso del tiempo– cuando se enfrenta a situaciones o conflictos en su vida. Además, los diferentes eventos que le suceden, tanto a Daniel como al resto de personajes, son verosímiles y es fácil identificarse con lo que les ocurre. Y es que Carlos Ruiz Zafón se ha dado a la tarea de crear numerosos personajes, cada uno muy diferente del otro, que juegan un rol importante en la trama y que se ven envueltos en los sucesos de la historia  casi de forma protagónica.

Respecto a Julián Carax, el autor también juega con nosotros, haciéndonos creer distintas cosas en la medida que avanzamos en la lectura. Comenzamos pensando que Carax es un misterioso personaje sobrenatural para comprender, muchas páginas después, que sólo ha sido alguien que ha vivido una trágica historia de amor llena de malas decisiones, poca comprensión, presiones sociales y traumas infantiles. Además, pone de manifiesto cómo la percepción de la realidad influye de forma determinante en la manera de actuar de los personajes. Te enseña que en la vida lo que nos sucede y afecta pudo haber sido una experiencia similar para alguien más; que las cosas que ocurren no son aisladas, y que en ocasiones nos cruzamos con personas que vienen a cambiarnos la realidad y a devolvernos al camino que creíamos perdido.

La historia de Daniel es una de valentía –aunque en ocasiones se sienta cobarde–, de fe y de convicciones, donde la búsqueda de la verdad supera al miedo y a los rencores del pasado. También nos muestra cómo los prejuicios sociales destruyen a las personas, haciéndoles daño en lo moral o afectándoles de tal manera que terminan por cambiar quienes son. Antes más que ahora, pero sigue existiendo. Esto nos lleva a la reflexión sobre nuestro papel como juez en la vida y en las decisiones de los demás, y cómo nuestras palabras o acciones pueden incidir en el destino de quienes, por azar o por fuerza, están cerca de nosotros.

No tan buenoNo tan bueno. Cuesta encontrar elementos negativos en este libro. Para mí fue una experiencia de lectura fantástica, donde recordé cómo era disfrutar de la buena literatura hasta el punto de tener que consultar el diccionario por alguna palabra desconocida, o incluso releer frases porque sus recursos literarios –y mi cerebro acostumbrado a la lectura comercial de hoy en día– suponían en un principio confusión. Sólo puedo mencionar dos elementos, aunque tampoco son de mayor relevancia, que podrían afectar a los lectores de esta obra: la extensa longitud del libro, para quienes no disfrutan con muchas páginas, y los capítulos finales, que aunque con seguridad están allí para terminar de atar los cabos sueltos de la compleja trama, podrían constituir una conclusión demasiado larga cuando parece que todo se ha resuelto. Esto último te deja una sensación similar a la experimentada en la película «El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey» cuando ya Sauron ha sido vencido y, aun así, Peter Jackson nos muestra la vuelta de los hobbits a la Comarca (y el resto de escenas que vienen después). 

¿Lo recomendaría? Sí, sin lugar a dudas, a cualquiera que desee leer un buen libro y que disfrute con la literatura de nivel.

Valoración

Cinco estrellas

«Alguien dijo una vez que en el momento en que te paras a pensar si quieres a alguien, ya has dejado de quererle para siempre». Carlos Ruiz Zafón, La Sombra del Viento
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