Título original: The Help | Autora: Kathryn Stockett | Año de publicación: 2009 | Versión impresa | 444 páginas.

En la década de los 60, las luchas por la igualdad racial estaban en pleno apogeo, pero en Jackson, Mississippi, las diferencias entre blancos y negros seguían siendo claramente visibles. Allí, tres mujeres se unirán en un proyecto tan peligroso como reivindicativo: escribir un libro que describa las experiencias de las criadas trabajando para los blancos, contadas por ellas mismas. Buscan exponer la verdad  racial que se esconde, silenciosa, detrás de una realidad aparentemente perfecta. El problema es que estas tres mujeres son de clases sociales diferentes –una blanca, dos criadas–, y deberán arriesgarse a confiar las unas en las otras para llevar a cabo un proyecto ilegal que puede costarles incluso la vida.


Criadas y señoras es un libro inspirado en el pueblo donde creció la propia autora: Jackson, Mississipi, en Estados Unidos. Se trata de una historia ambientada en los años sesenta que expone con claridad el sistema de privilegios de los blancos frente a las limitaciones de las personas de color.

Para contarnos la historia, la escritora utiliza a las tres protagonistas como narradoras. Comienza con Aibileen Clark, la criada de Miss Leefolt, una mujer sensible, valiente y muy religiosa, quien nos introduce en su mundo explicándonos lo que mejor sabe hacer: criar niños blancos. Su trabajo no sólo incluye el cuidado y crianza de Mae Mobley, la pequeña de dos años de la familia Leefolt, sino todo lo concerniente al hogar bajo las indicaciones y exigencias de la señora de la casa.

Sólo con leer la narración de Aibileen somos capaces de comprender el fuerte vínculo sentimental que se crea entre una criada y los niños pequeños bajo su cuidado, hasta el punto de que estos las quieren más que a sus propias madres. Lo doloroso es que, en la mayoría de los casos, al crecer y comprender cómo funciona la sociedad en la que se desenvuelven, esos niños terminan tratándolas con las mismas formas despectivas que sus padres, destruyendo el profundo nexo compartido entre ambos por tantos años.

La vida de Aibileen ha estado marcada por los niños blancos que ha criado y, más recientemente, por el trágico fallecimiento de su hijo. Una muerte que pudo haberse evitado… si hubiera sido blanco. Desde ese momento, una semilla de amargura e incorformidad se siembra en su corazón, y es uno de los motivos que la impulsan a correr el riesgo con Miss Skeeter, la segunda protagonista y narradora de la historia.

Miss Eugenia «Skeeter» Phelan es una chica blanca que acaba de graduarse de la universidad y vuelve a casa de sus padres en Jackson. Es de las pocas chicas que ha ido a estudiar y no a conseguir marido y desea ser una exitosa editora en Nueva York. Sin embargo, al llegar descubre que Constantine, su criada y amiga, se ha ido a Chicago para no volver, que sus amigas viven un mundo lleno de prejuicios raciales y que cada vez tiene menos cosas en común con ellas, en especial con Hilly, su mejor amiga desde la infancia y la mujer más influyente de Jackson.

Skeeter también quiere ser escritora y necesita una idea brillante que convenza a la editora de una prestigiosa editorial en Nueva York sobre su potencial para lograrlo. Primero necesita adquirir experiencia, por lo que acude al periódico local a solicitar empleo. Le asignan una columna en la sección de Hogar y Limpieza titulada “Cartas a Miss Myrna” y ella, que jamás ha sido ama de casa, necesita conseguir alguien que le ayude a responder las preguntas de esas cartas. Habla con Miss Leefolt, otra de sus amigas de la infancia, y le pide que le permita a Aibileen atenderla cuando lo necesite.

Así es como estas dos mujeres no sólo se conocen, sino que comienzan a frecuentarse y a hablar sobre sus vidas. Al principio lo hacen con recelo y temor de estar cruzando las líneas invisibles que las separan, pero luego la confianza aparece a tal punto que les permite iniciar su proyecto secreto: escribir un libro que muestre las experiencias de las criadas trabajando para los blancos, contadas por ellas mismas.

El detonante para que Aibileen acepte participar en un proyecto ilegal y de altísimo riesgo como el libro de Miss Skeeter es la iniciativa de Higiene Doméstica que Miss Hilly ha comenzado a promover en el pueblo y que consiste en instalar baños fuera de casa para las personas de color, previniendo así enfermedades.

«El 99 por ciento de todas las enfermedades de la gente de color se transmiten por la orina».

A ambas se les une, no sin antes protestar activamente, la mejor amiga de Aibileen, Minny, la tercera protagonista y narradora del libro.

Minny Jackson es una criada poco convencional. Impulsiva, con poco dominio sobre sus palabras y un carácter fuerte, le cuesta ser la típica criada que no le replica a los blancos para los que trabaja y es la mejor cocinera de Jackson. Al inicio de la historia trabaja para la Sra. Walters, la madre de Hilly, pero luego de que ésta la enviara a un ancianato, Minny termina siendo la criada de la propia Hilly. En algún momento, Hilly la despide y la calumnia, diciéndole a todas sus conocidas que es una ladrona.

Minny queda desempleada, nadie quiere contratarla por sus malas referencias y sólo le queda una opción: hablar con Miss Celia Foote, la esposa de Johnny (ex-novio de Hilly) y la mujer de la que nadie quiere ser amiga en el pueblo. No lo hacen por la influencia de Hilly, quien ha creado una matriz de opinión alrededor de la chica sobre su procedencia inferior, su vulgaridad y sus maneras excéntricas para desprestigiarla y alienarla de la sociedad de Jackson. La relación entre Minny y Miss Foote es extraña, la una no comprende la forma de ser de la otra, infantil, despreocupada y particularmente solitaria, y pasará mucho tiempo antes de que se consideren «amigas».

La participación de Minny en el libro de Miss Skeeter comienza casi a la par de Aibileen. Sin embargo, la manera de hacerlo difiere mucho de su mejor amiga. Desde el principio no confía en las intenciones de Skeeter y teme estar cayendo en una trampa, pero tiene muchas historias y quiere compartirlas. El problema es que para la editora de Nueva York dos testimonios no son suficientes, sólo publicará si cuenta mínimo con doce participantes.

THE HELP
«Criadas y Señoras» [2011]. De izquiera a derecha, Skeeter Phelan (Emma Stone), Minny Jackson (Octavia Spencer) y Aibileen Clark (Viola Davis)  ©DreamWorks II Distribution Co., LLC.  All Rights Reserved.

Todas las criadas están al tanto de lo que hacen Aibileen, Minny y Miss Skeeter, pero el temor les impide participar. Los movimientos por la igualdad racial en el mundo, liderados por Martin Luther King, han despertado a radicales que matan a los negros sin piedad ni vergüenza. El nerviosismo aumenta, y en ese ambiente correr riesgos no es lo inteligente.

Mientras tanto, Hilly sigue haciendo de las suyas. Casada con un candidato al senado, es una mujer poderosa en Jackson. Ella es la «líder» absolutista del pueblo, quien define lo que es correcto, bueno y valioso de la sociedad, así como lo que está mal. Además de su iniciativa de Higiene Doméstica, es quien organiza las Galas Benéficas para los niños pobres de África y todas las actividades de la Liga de Damas de Jackson. Su poder no tiene límites, es influyente y maquiavélica. Nadie quiere ser enemigo de Hilly, y por ende tiene carta blanca para hacer lo que desee sin alguien que la cuestione o la enfrente. Su desprecio por las personas de color es casi palpable y se hace latente en cada palabra, mirada o acción que les dedica.

Los obstáculos, mentiras e intrigas de Hilly en contra de los negros juegan a favor de Aibileen: cuando por una nueva falsa acusación en contra de su más reciente criada, Yule May, ésta termina en la cárcel y sin poder enviar a sus hijos a la Universidad, el resto de criadas se rebela. Voluntariamente se acercan a Aibileen para que, a través de ella, puedan participar en el libro. Están cansadas de recibir maltratos, humillaciones y vejaciones sin poder decir una palabra.

En la vida, toda acción trae consecuencias, sean buena o mala, y el libro de Skeeter, Aibileen y Minny no es la excepción. Para Skeeter, su preocupación por la igualdad racial la separa de sus amigas, de sus círculos sociales e incluso le hace terminar la única relación sentimental que tuvo; la convierte en una paria que se dedica a escribir y a cuidar a su madre enferma. Para Aibileen supone la pérdida de su empleo y la imposibilidad de conseguir uno nuevo (como criada). Para Minny implica el fin de su matrimonio con el abusivo de su esposo y el cambio forzoso de su estilo de vida. Para el resto de las criadas, las consecuencias son variopintas. Ninguna de estas cosas resulta tan grave como el impacto que sienten las blancas al verse expuestas y descubrir, con horror, cómo algunas personas tratan al servicio de su hogar, preguntándose a cada instante si lo que leen se refiere a ellas mismas o a alguien conocido.

Después del libro, nada vuelve a ser igual en Jackson, Mississippi entre las criadas y las señoras.

Ahora, hablemos sobre lo bueno y no tan bueno del libro escrito por Stockett:

BuenoBueno. Lo mejor del libro es su carácter feminista y reivindicativo. Las mujeres son las protagonistas, valientes y decididas, que toman las riendas de sus vidas y deciden cambiar las cosas. La trama exhibe la realidad del racismo en aquellos años, así como la estructura superficial y de roles predefinidos de la sociedad blanca. La utilización de tres narradoras imprime dinamismo a la historia y aporta diferentes puntos de vista sobre una misma situación, enriqueciendo al lector con múltiples detalles sobre la vida de cada una de sus protagonistas, sus sufrimientos y desafíos. Y, en mi opinión, quizá lo más hermoso del libro es que lo que empieza como un desahogo para Aibileen y una ilusión para Skeeter termina siendo una enseñanza de vida para todos. Se convierte en un ejercicio de empatía y confianza, donde el intercambio de vivencias les hace comprender que todas las personas sentimos igual, luchamos cada uno con nuestros propios fantasmas y tenemos aspiraciones de ser mejores, independientemente del color de nuestra piel.

No tan buenoNo tan bueno. Comencé leyendo el libro en inglés y fue muy difícil terminarlo, porque el lenguaje «utilizado» por las criadas emplea palabras que simulan la fonética sin respetar la ortografía y las oraciones están mal construidas. Entiendo que esa fue justo la intención de la escritora, pero ha recibido muchas críticas por hacerlo —incluida la mía— por considerar que hiere sensibilidades o cae en un estereotipo. En cambio, la versión en español se puede leer sin problemas de ortografía o sintaxis. Por otro lado, la escritora incorporó muchos giros y conflictos a la trama central de la historia, ralentizándola. Es por eso que, en ocasiones, la construcción del libro pasa a un segundo plano ante los distintos problemas que deben enfrentar las protagonistas, y que evidentemente no son comunes entre ellas. Si, además, has leído el libro después de ver la película como yo, quizá los detalles aportados por la lectura no sean suficientemente interesantes y podrías desesperarte un poco mientras lees.

¿Lo recomendaría? Sí, especialmente a quienes disfrutan de historias ambientadas en situaciones complejas y que tocan temas sensibles con finales satisfactorios.

Valoración

Tres estrellas

«Toas las mañanas hasta el día en que la entierran a una, hay que reflexioná un poco sobre esto […] Hay que preguntarse: ¿Me voy a creé lo que la mala gente diga hoy sobre mí?»
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